miércoles, 6 de febrero de 2013

Del héore.

Mi hermana solía quejarse de la estructura a la cual algunas novelas se han ido adaptando.
El cliché de las historias de aventuras en las que el héroe, al ser revelado un secreto de su pasado, debe salir de una zona de confort,para emprender una tediosa búsqueda en la que lucha por lograr una meta.
 Este sujetillo (precipitadamente llamado héroe) sufre una transformación paulatina a manera que la historia se va desarrollando; para así llegar a ser el ejecutor de la moraleja que se pretende enseñar.

 De nueva cuenta, llevo meses tratando de redactar esta entrada; la cual ha sufrido cambios cada vez que me la replanteo...el personaje, la búsqueda, el premio. Pero la idea se ha mantenido, el héroe no cambia. El héroe no tiene rostro. Porque hay mil y un tipos de via crusis y hay dos mil y un tipos de formas en las que se nos manifiesta esta estructura.

Tal vez eso es lo que tanto nos fascina de la trama: la secuencia lineal. Desde el punto de partida podemos ver el punto de llegada, muy diferente sería si fuera una curva. Lo lamentable es que en la realidad se nos presentan más curvas que líneas rectas.

El primer paso es el más difícil. Aceptar el destino y la responsabilidad. Después de más de seis meses de estar matriculada, al fín he caído en la cuenta de que estudio Medicina. Y no llegó una lechuza con una carta, un mago con un ejército de enanos ó una esposa muerta para avisármelo. Porque en la realidad se nos presentan más sacudidas que mensajeros. Pasó que me tuve que dar cuenta

Aún sentir el peso de la realidad no es suficiente para lograr el verdadero gran paso, iniciar la búsqueda. En mi caso, participan varios factores deplorables de mi personalidad. Mi zona de confort es, para mi desdicha, demasiado confortable; cosa diferente del primer protagonista de la historia. Sin desviarnos más...lo que realmente me preocupa es que nadie ni nada puede garantizar el final de la búsqueda y se nos va la vida en ello. Porque a diferencia de nuestra novela lineal, en la realidad  tenemos una sola gran aventura.

No tengo la impresión de haber cambiado mucho, lo que puedo ver es equivalente a lo que puedo sentir. A pesar de no haber cambio, me enoja saber que el tiempo sí pasó. Me hubiera gustado escribir y desglosarles toda esta absurda historia del héore, pero yo apenas estoy en la segunda fase. La búsqueda apenas está comenzando y debo decir, voy bastante atrasada. No basta con averiar todos los relojes, no basta con cerrar los ojos y desconectar los oídos, porque el tiempo allá afuera sigue corriendo...las cosas siguen muriendo y viviendo y mientras más cómodo y estático se está, más lejos te quedas de lo demás.

Como estudiante de Medicina, particularmente como estudiante de primer año, uno nunca podrá tener un pie adelante. Todo te rebasa, y no me refiero solamente a la gente. Las circunstancias, los episodios psicóticos que te arrebatan toda fuerza física y te dejan los ojos hinchados justo después de maldecir a quien  acude a socorrerte con la intención de ser el héore de su propia búsqueda. Las bofetadas al aire y la impotencia que, según lo poco que sé, te acompañará el resto de tu viaje. La impotencia que es como un parásito latente y re-emergente que sale desde el más miserable rincón de tu interior, junto con la rabia. Todo.

Pero también, según lo poco que he escuchado, ésta impotencia es tu mejor guía. Te puede llevar como un caballo rabioso y no deja en ningún momento que te bajes de la montura. Nada se acaba nunca, ni los temas, ni las técnicas; pero me darán la razón: es mucho mejor montar el caballo que cerrar los ojos y escuchar el galope suplicando por que pase de inmediato.
Yo no quiero ser el héore, es un sendero demasiado aburrido. Podría arriesgarme a ir en picada sobre la parábola que no promete llevar a algún lado. Sí, podría. Podría hacerlo y escribirles sobre eso. Venir,sentarme y escribir sobre lo bien que lo hago,los problemas académicos que me atormentan y  demás historias de superación personal. Pero en cambio, prefiero describir. No quejas, no alardeos. Y me arriesgo a perderles...por la misma razón que el Demiurgo no tiene una iglesia. El Dios creador se burla porque él alardeó y le fue mejor.